Una hora. Te vas con el veredicto que nadie más se atreve a darte — mátalo, arréglalo o lánzalo — y un plan para lo que toque.
Esa es la trampa.
Cualquiera puede lanzar un producto en un fin de semana. Así que el producto ya no decide quién gana.
Dirijo AI Tinkerers Valencia, la gente me enseña sus proyectos y el patrón es siempre el mismo: la tecnología nunca los mata.
Lo que los mata es un concepto que nadie paga, un go-to-market que es pura fe, y un modelo de negocio que solo funciona en una hoja de cálculo.
Puedes tardar seis meses en descubrirlo.
O una hora.
¿Alguien paga por esto, o solo suena bien?
Cómo consigues clientes en la era de la IA, donde casi todas las vías de distribución están llenas de bots.
De dónde sale el dinero, y si el margen sobrevive a la próxima actualización de Claude.
No es coaching. No es terapia. No es un ensayo de pitch donde asiento con la cabeza.
No depuro tu código — eso es entre tú y Claude.
Tampoco es consultoría. No lo hago por ti. Si quieres eso, pídemelo al final de la llamada — otra conversación, otro precio.
Si te parece caro, compáralo con seis meses construyendo lo que no toca.
Cuatro plazas al mes. Cuando vuelan, esperas.
¿Cómo de avanzado tiene que estar mi proyecto?
Da igual. Si es malo, te diré que es malo y exactamente por qué. Si es bueno, te diré dónde se rompe a continuación.
¿Vas a ser amable?
Voy a ser útil. A veces coinciden.
¿Y si me dices que mi idea está muerta?
Entonces esos 300 € acaban de devolverte los seis meses que ibas a gastar en ella. Lo más barato de esta página.
¿Puede venir mi cofundador?
Sí. Misma hora, mismo precio.
¿Firmas acuerdos de confidencialidad (NDA)?
No. Veo cientos de proyectos al año. Tu idea no es la ventaja, tu ejecución sí.
¿Qué pasa después de la llamada?
Te llevas las notas de la reunión y tus siguientes pasos. Si quieres ayuda práctica para ejecutarlos, pídemelo en la llamada.